Cuando el cliente se convierte en familia

¡Buenas, mi gente! Aquí les habla el Profesor Esteva, el mismo que ha visto a cientos de boricuas empezar con los ojos brillando como cucubanos (luciérnagas) en Navidad… y después apagar esa luz porque creyeron que tener un buen producto era suficiente.

Hoy como mentor, como el pana que te dice las cosas claritas y sin filtro: si vendes servicios (barbería, coach, clases, diseño gráfico, terapia, entrenador personal, lo que sea) tu verdadero inventario no es tu título, ni tu equipo, ni tu logo bonito. Tu verdadero inventario es la confianza que la gente siente contigo. Y en Puerto Rico eso no se compra con anuncios… eso se siembra hablando como gente.

Te voy a contar la historia de Carla, una diseñadora gráfica de Caguas que casi cierra su negocio en el 2023. Sus logos que parecían sacados de Nueva York, paquetes de marca completos, precios súper competitivos. Pero después de 8 meses apenas facturaba lo suficiente para pagar el internet y el café. Un día me escribió: “Profe, yo no entiendo. Hago mejor trabajo que mi competencia y ellos están lleno de clientes”.

Le pregunté: “Carla, ¿tú sabes por qué esa gente trabaja con la competencia y no contigo?” Ella: “Porque cobra más barato.” Yo: “No, mija. Porque fulano le pregunta a sus clientes cómo está la nena que se enfermó la semana pasada… y tú no.”

¡Bam! Ahí fue que Carla entendió que en Puerto Rico no vendemos servicios… vendemos tranquilidad, cariño y “yo te resuelvo”.

¿Por qué el mercadeo de servicios en la isla es diferente a todo lo que te enseñan en los cursos?

Porque aquí no compramos con la cabeza… compramos con el corazón y el orgullo boricua.

  • Nadie le va a dar $2,000 a un coach si no siente que ese coach “lo entiende”.
  • Nadie repite en tu barbería si no se siente en casa aunque el corte cueste $15 dólares.
  • Nadie te recomienda si no puede decir “mira, esa muchacha es como de la familia”.

Aquí te dejo 3 claves boricuas que cambian TODO cuando vendes experiencias (y que nadie te dice en los masterclass):

  1. Escucha más de lo que hablas (y escucha de verdad) La primera cita con un cliente NO es para venderle. Es para crear enlaces, que te cuente su vida. Carla empezó a hacer esto: 10 minutos de “¿Cómo estás? ¿Y la familia? ¿Qué te tiene loco ahora mismo con el negocio?” De repente los clientes le decían: “Ay, lo que yo necesito es que me hagas unas historias que se vean elegantes pero que yo las pueda hacer sola después”. ¡Y ella les empezó a vender exactamente eso! Facturación triplicada en 4 meses.
  2. Crea “momentos boricuas” que no se olvidan
    • Mándale un detalle por su cumpleaños (aunque sea de la panadería de la esquina con una notita escrita a mano).
    • Cuando terminen un proyecto, mándale un reel personalizado diciendo “¡Mira lo brutal que quedó esto, gracias a TI!”
    • Si se le enferma el niño, pregúntale al otro día. Eso no cuesta casi nada y vale oro.
  3. Humanízate en redes como si estuvieras en la marquesina con los vecinos Olvídate de los reels perfectos con música trending y texto volando. Aquí la gente quiere verte:
    • Tomando café en la cocina mientras le explicas cómo funciona Canva. Con la camisa arrugada porque acabas de terminar una entrega y estás emocionao. Hablando en puertorriqueño real: “Mira, pana, esto es lo que vamos a hacer pa’ que te lluevan los clientes”.
    Cuando la gente ve que eres persona de verdad, confía.

Consejitos que puedes hacer HOY mismo:

  • Cambia el “Hola, ¿en qué te ayudo?” por “¡Bendición! ¿Cómo estás hoy?”
  • Crea un grupo de WhatsApp VIP con tus clientes favoritos y mándales tips gratis cada viernes.
  • Graba un reel de 15 segundos contestando la pregunta que más te hacen (así ahorras tiempo y te posicionas como experto).
  • Cuando alguien te pague, mándale un audio de 10 segundos agradeciéndole como si te hubiera salvado la vida.
  • Pídele testimonios en video hablando como boricuas (con “papi”, “mami”, “te lo juro que esta tipa es brutal”).

Y lo más importante que te voy a decir hoy, de mentor a emprendedor:

¡No estás solo! Ese miedo que sientes de que “no soy suficiente” o “nadie me va a pagar lo que valgo”… nos ha pasado a todos. Hasta a mí, que llevo 20 años en esto.

En Puerto Rico, cuando tú le pones corazón, la gente responde con corazón. Y ese corazón se convierte en clientes fieles, en referidos, en historias de éxito que después tú vas a contar. Deja de esconderte detrás de logos perfectos y precios “competitivos”. Sal, habla como boricua, trata como familia y cobra como profesional. Porque aquí el que tiene alma… nunca cierra.

¿Y tú? ¿Cuál ha sido tu momento favorito conectando con un cliente que después se volvió familia? Cuéntame abajito, que yo leo toooodos los comentarios y los reposteo en mis historias (con tu permiso y tu crédito, claro). Si quieres que te revise tu Instagram, tu oferta o tu forma de hablarle a los clientes… mándame un mensajito a profeesteva@gmail.com y con mucho gusto te echo una mano. Estoy pa’ eso.

Tú puedes… Y Puerto Rico necesita que tú brilles. Un abrazo bien fuerte desde Bayamón, Profesor Esteva Mundo de Mercadeo Digital ❤️☕

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